Reseñas

martes, 1 de agosto de 2017

Reseña: Felices por siempre jamás de Stephanie Perkins

Felices por siempre jamás | Stephanie Perkins




Enamorarse en la ciudad más romántica del mundo es fácil para la soñadora Isla Martin y el enigmático artista Josh Wasserstein. Pero a medida que avanza el último curso en la School of America de París, Isla y Josh se ven obligados a afrontar la desgarradora realidad, porque, quizá, su historia no acabe con un «felices por siempre jamás». 

¿Seguirán juntos cuando los días en el instituto se acaben? ¿Será su amor más fuerte que la distancia? Su romance se convertirá en un apasionante viaje por Nueva York, París y Barcelona, acompañados de sus amigos Anna, Étienne, Lola y Cricket. 





Después de haber leído Lola y el chico de al lado, tenía muchas ganas de leer Felices por siempre jamás (Isla and the Happpily Ever After) la tercera y última parte de esta trilogía que me ha enamorado con su primer libro. Realmente mis expectativas estaban muy altas, pero lamentablemente jugaron en mi contra. Antes de comenzar la reseña quiero decirles que no pretendo ofender a nadie que le haya gustado el libro, simplemente es mi opinión personal.

Digamos que la trama transcurre casi al mismo tiempo que en Lola y el chico de al lado, pero obviamente devuelta en el internado de París. Como en sus predecesoras, tenemos a otros protagonistas: Isla Martin, personaje que apareció brevemente en Un beso en París (Anna and the French Kiss), primera parte de la trilogía y Josh Wasserstein (el mejor amigo de St. Clair), uno de los personajes que también conocemos del primer libro.


Isla es una chica insegura que no sabe lo que quiere hacer en su vida personal y profesional. Ese hecho ella lo sabe perfectamente puesto que lo admite. Ha tenido un crush durante tres largos años con Josh, pero es tan tímida que la primera vez que entabla una conversación real fue en una cafetería a finales de verano, cuando ella estaba bajo los efectos de la anestesia ya que ese día le extrajeron las muelas de juicio. De hecho, así es como comienza el libro y realmente me gustó ese inicio, pero hasta ahí.

Josh es el mismo chico que conocimos en el primer libro, todo misterioso, sarcástico, le gusta romper las reglas etc. Pero está algo decaído ya que todos sus amigos se graduaron antes que él y deberá pasar su último año solo. No obstante, desde la conversación que tuvo con Isla se ve interesado en ella (a pesar de que "supuestamente" el lo estuvo desde que la conoció) y se muestra más abierto. Al contrario de Isla, él sí sabe perfectamente lo que va hacer en su vida después de graduarse.

Lo diré directamente y sin rodeos: Estos dos personajes y su historia son de lo peor, Stephanie Perkins me ha decepcionado muchísimo en esta tercera entrega. Todo lo que me hizo amar a la autora en el primer libro, aquí lo arruina totalmente. A ver su pluma sigue siendo igual de adictiva, amena y fresca, yo lo leí en tan solo unas horas por lo que es muy rápido de leer, pero lo que he odiado ha sido el romance.

Para aquellos que hayan leído Un beso en París saben que el desarrollo del romance entre Anna y St. Clair se dio muy lento, pero realista. Un detalle que me fascinó, pero que falló rotundamente en este libro porque ya a la semana de haber comenzado a conocerse MEJOR son novios y ya están muy enamorados. Vale, entre ambos pueden gustarse y pasar varios meses hasta que se profundice la relación y enamorarse de verdad, pero nooo. Isla y Josh se enamoran de sopetón y los sentí super forzados durante toda la historia. En serio chicos, no se siente nada real, lo único que tienen es un amor pasajero. Son la peor pareja y los peores protagonistas que he tenido la desgracia de conocer. 

 Desgracia porque no es tan solo en cuestión del romance, sino también en sus personalidades. Isla está hecha un desmadre porque no tiene ninguna idea de su futuro o de sus habilidades para el ámbito laboral. Yo sé que a muchos jóvenes les pasa lo que yo llamo el síndrome de "Troy Bolton",  el cual no te sientes preparado para dejar el High School y menos estás seguro en que vas a dedicarte durante toda tu vida, pero ¿Isla? ella es un caso aislado.

Sobre Josh, como diría Isla: "Ohmygod" en el peor sentido posible. Detrás de ese"lindo y artístico" rostro encontré a un verdadero manipulador. Se aprovecha de la inseguridad de Isla insistiendo a que eligiera la universidad que convenientemente queda cerca al que él asistirá. A él le encanta romper las reglas, escabullirse del internado para viajar en distintos países e intenta inducir a la chica a unirse con él. Que chico ideal ¿no? Pues para los padres de Isla, sí que lo es puesto que aparentemente no les importó y actuaron como si nada. Me pregunto por que será. Ahh, él es hijo de un senador de Nueva York, será por esa razón?

Sobre los personajes secundarios no hay mucho que decir, está el mejor amigo de Isla, Kurt, quien tiene autismo. Admito que él era un gran personaje, pero lamentablemente la autora no abunda con mucha profundidad, es decir solo sabemos lo que ella quiere que sepamos para que la historia trate de fluir a la conveniencia de los protagonistas.

También están las hermanas de Isla, quienes aparecen en escena fortuitamente (otra vez, para que la historia fluya). Los padres de ambos solo conocemos lo necesario y no más. Unos cuantos compañeros idiotas del internado, y por supuesto no podían faltar nuestros queridos St. Clair, Anna, Lola y Cricket, pero su apariciones también me decepcionaron.

Esto es gracias a la sinopsis, que es un engaño porque da indicios de que aparecerán los protagonistas anteriores durante el desarrollo de la historia. Pensaba que iba haber apariciones constantes de ellos ya que así mismo sucedió en Lola y el chico de al lado, en el que Anna y St. Clair aparecen en varias ocasiones, pero no es así. Literalmente, ¡solo aparecen justo cuando faltan como unas 10 páginas para acabarse!

Y por mencionar algo lindo en esta reseña, al menos me encantó como han cerrado la historia de Anna y St. Clair, quienes por lejos son mi pareja favorita. Se nota que la Perkins tiene un gran cariño hacia ellos dos.

En conclusión, lo que creí que iba a ser el gran cierre con broche de oro, se convirtió en mi pesadilla. Felices por siempre jamás tiene una historia normalita (como las demás) y muy predecible. Sus personajes son tan insoportables, el romance super forzado y situaciones llenas de clichés mal trabajados.